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Nace en Caracas (1955) donde estudia arte y diseño en el Instituto Neumann. Complementa sus estudios con la práctica profesional de la carpintería y el diseño industrial, que luego integra en las primeras etapas de su obra. Al superponer diversas técnicas en el uso de pinturas industriales sobre soportes de madera, Adam busca explorar los límites de la pintura como construcción en la creación de su primeros Objetos Límite como medio expresivo.

El mismo objeto se transforma más adelante en soporte para la relación dialéctica con el espacio pictórico en su trabajo bidimensional. De esas primeras tensiones ingrávidas recreadas entre la superficie abstracta y el objeto, su obra evoluciona hacia un trabajo más representacional donde la casa –como tema central— pasa a ser el locus desde donde examinar nociones subjetivas de identidad, desplazamiento y temporalidad. En la creación de perspectivas ilusorias, la silla, la mesa, la escalera, la ventana o la puerta pasan a ser presencias estables que habitan el espacio doméstico: un lugar desde donde mirar el mundo y  la existencia. Pero la casa es también un objeto inacabado que flota en un paisaje siempre cambiante, colocando en ello preguntas esenciales del hombre sobre el sentido del tiempo y la permanencia.

En su trabajo más reciente Adam profundiza en la investigación de estas cualidades constructivas y poéticas. La superficie del lienzo se rompe en fragmentos creando el sentido de algo entre dos y tres dimensiones. Los valores compositivos de luz, peso y balance encontrados en su refinada técnica pictórica están claramente establecidos en el ensamblado de las partes. La pintura como objeto se transforma así en el marco para rearmar las piezas dispersas. Pero la tensión dialéctica creada entre representación y materialidad en su trabajo parece esta vez querer registrar un instante fotográfico, un presente construido con distintas dimensiones del tiempo.  Esa ida y venida en la observación de la casa como objeto sin arraigo, pero también como  espacio interior arquitectónico en el encuadre del paisaje y la mirada, crea una percepción dual en un constante juego entre interior y exterior, entre presencia y ausencia, entre inclusión y exclusión.

Actualmente vive y trabaja en Barcelona, España.

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English CV

Born in Caracas (1955), he studied art and design at the Instituto Neumann. He complemented his artistic studies with professional practices in carpentry and industrial design to be later integrated in the early stages of his art work. By overlaying diverse techniques in the use of industrial paints over wood supports, Adam seeks to explore the limits of painting as construction in the creation of his first Objetos Límite (limit objects) as expressive media.

The same object becomes later a support for a dialectical relation with the pictorial space in his bi-dimensional work. From the initial paintings of weightless tension between the abstract environments and the objects, Adam evolves into a more representational proposal where the house —as a main theme— becomes the locus for examining subjective notions of identity, displacement and temporality. In the creation of illusionary perspectives, the chair, the table, the stair, the window, or the door are stable presences to inhabit domestic space from which to regard the world and the existence. But the house becomes also an unfinished object floating into an ever changing landscape to challenge essential human questions over the sense of time and permanence.

In his recent work Adam goes further in the investigation of these constructive and poetic qualities. The surface of the canvas is broken into fragments to create a sense of something between two and three dimensions. The compositional values of light, weight and balance found in his refined pictorial technique are clearly set up in the assembly of the parts. The painting as an object becomes then a frame to rearm the scattered pieces together.  But the dialectical tension between representation and materiality in this work seems to capture one photographic instant, a present built from different dimensions of time. This back and forward in the observation of the house as unattached object, but also as environment of architectural enclosure in the framing of landscape, creates a dual perception in a constant play between inside and outside, presence and absence, inclusion and exclusion.

Currently lives and works in Barcelona, Spain.

 

TEXTOS

Publicado en el catálogo de la exposición del artista Registros de viaje: En cualquier lugar. Galería Minotauro, Caracas 2002

Solo instantes emergen al final de cada viaje. Relámpagos  gratuitos, recodos inesperados. La memoria no conoce sucesos ni jerarquía. En ella, que es sensación, todas las leyes se proclaman y se olvidan. La continuidad sólo sabe nacer de los vínculos secretos entre cada estación del recuerdo. Se hacen visible los antojos de la memoria que impone sus juegos del ir y del venir, sus tiempos de relato ajenos a todo tiempo mayor. Estuve allí, y yo mismo me miraba, y atravesé ventanas y abismos de luz y mares verticales. Soñé que soñaba y emprendí el regreso de la mano del sueño. La emoción hizo paisajes, el instante creó estampas de lo interior, la renuncia despojó hasta llegar al símbolo, y los espacios se vaciaron de anécdota y se llenaron de ensueño.

El ícono gravita al fin, liberado y revelado. Él prueba que la ausencia anhela la forma. La tierra ausente, el no lugar, es el sitio sagrado de la imagen. Sólo el vacío ha prefigurado la verdad primera, el brote, el ícono sin lastre y sin función, que se dota de significado sólo cuando la mirada lo carga. La forma se deshace y se solicita en el continuo. La imagen es vehículo y destino al mismo tiempo.

Llamamos postales  esas formas que adquieren los asaltos del alma. Ese cuadro escapado de su historia que en las manos de otros visita otros viajes. Este soy yo en el monumento de mi andanza. Aquí nos paramos a mirar jardines viejos, palacios antiguos hechos con la arena del propio desierto. He aquí el recuerdo de mi viaje que yo envío.

El paisaje se ha volcado. Es aquélla su plácida soledad que entrega las tierras más hondas, los vientos más secretos. Lo vemos convertirse en mapa de su propia travesía: El paisaje se dice en las formas de su ruta. Contemplar, ahora, también es transitar. Y allí, en esa forma de  desamparo que es el viaje, somos un poco menos dueños y tenemos menos nombre. La experiencia de mirarnos hacia adentro revela dimensiones que aún sabemos imposibles: desdoblados en otras latitudes, las manos están vacías en la ubicuidad que somos, descubiertos y descubridores. Solamente nos abriga el horizonte. No hay bóveda celeste ni cobijo.

Vaciar habitaciones es oficio de quien ya se ha ido. Los espacios sedentarios que se encuentran al viajar, sólo son ilusiones de regreso. La casa no es meta. El refugio ocurre cuando el breve mundo de lo propio se desplaza hacia nuestras coordenadas, las sensaciones. Allí nos reconforta, y la aventura de lo ajeno no encuentra su plácido revés. Pero lo familiar es fuga y umbral. Punto de partida y de llegada, instante y estación. Ella sólo está ahí para vaciarnos de caminos y de nuevo entregarnos a la intemperie del mundo.

Cristina Raffalli

Junio 2002